Enero 2006
He seguido soñando durante estas dos semanas, pero no he tenido las fuerzas, el ánimo o la voluntad de escribirlo, entre otras cosas porque no me han parecido sueños relevantes, y por otra parte, porque no dejo de plantearme la existencia / necesidad de este blog.
De los últimos sueños del mes de enero quiero traer aquí una imagen. En esta ocasión se trata de un sueño en el que caminaba por la calle y llevaba entre las manos la cabeza de un gorila, que tenía mi mismo rostro.
Fue días después, pensando en este blog, cuando recordé que hacía unas dos semanas había soñado también con una cabeza, pero esta vez era de caballo. Sinceramente no tengo la menor idea de cómo interpretar estos sueños (o tal vez sí, y estén relacionados con cuestiones sexuales, como íntimamente sospecho), pero el caso es que no creo que sea fortuito soñar con cabezas de animales cortadas. ¿Habrá continuación?
Jesús Mosterín (interesante filósofo que merece mayor atención) dijo ayer (2-2-06) en El ojo crítico (RNE), que soñamos cuatro veces cada noche, y que cuando lo hacemos se mueven las pupilas por debajo de los párpados. Y añadía que si una persona nos despertaba cuando nos encontrábamos en esa fase del sueño, podíamos recordar lo que estábamos soñando. En esta entrevista radiofónica Mosterín rechazó de pleno el sicoanálisis, y a modo de parodia proponía que si un sicoanalista quería analizar los sueños de su paciente, tenía que pasar la noche junto a su cama, y despertarlo en el momento en que moviera las pupilas, para que así pudiera contar su sueño con todo lujo de detalles.
No soy ningún sicólogo, ni mis conocimientos son abundantes en sicoanálisis, pero creo que la interpretación freudiana de los sueños sigue siendo válida, entre otras cosas, porque he podido comprobarlo empíricamente.
[3-2-06; 3:00]