23-4-06
La noche ha deparado dos largos y enjundiosos sueños, de los que apenas puedo recordar algún capítulo o escena...
Uno de ellos transcurría en mi calle, con una historia relacionada con el autobús, su espera y demás asuntos. En este contexto yo aparecía en el portal de una casa, junto a un coche en el que me apoyaba. En el interior había una mujer mayor. En un momento dado me dio por abrir el maletero, pero no sé para qué. No recuerdo lo que vi, pero lo cerré inmediatamente y me fui de nuevo para la parada. La vieja, entonces, salió del coche, y empezó a llamar a gritos a aquel que había pasado por allí abriendo el maletero. Cruzé de acera, y trate de medio ocultarme entre los árboles; como andaba más rápido que ella, pensé que no me vería.
Los árboles de la calle son altos, y de gordos troncos, y a veces los podan. Así sucedía en el sueño, pero en esta ocasión los podadores cortaban unos trozos de ramas de tamaño muy parecido (como un brazo mediano), y boceaba su precio: quince céntimos. Alguno había por allí comprándolo. Pero los podadores tiraban los troncos a los transeúntes, y por poco no me dieron dos ramas. Creo que así murió ella, la vieja que me perseguía, estampada en el suelo por el golpe de un tronco. El caso es que poco después, enterrábamos a mi abuela...
El otro sueño también es largo y complejo, y sólo recuerdo con nitidez una imagen. Estaba con otro hombre en una habitación, y veíamos los pechos de una muchacha. Ella estaba preocupada porque decía que eran feos. Realmente son difíciles de describir... Tenían un tamaño normal, sino fuera porque cuando el pecho se aproximaba al pezón comenzaba a estirarse un poco, como si fuera una trompa recortada de elefante, levemente levantados y torcidos hacia la izquierda de la muchacha. La imagen me ha impactado, y lógicamente no encuentro explicación alguna a este sueño.
Del primero lo que más me interesa son los árboles, porque veía tan nítidamente cómo tiraban esas ramas...