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30/04/06
03:10:26

26-4-06

Categoria: General — autor: Jules Asimov



La siesta ha sido más productiva en sueños que la noche. En esta ocasión me veía en un autobús con Annette. Íbamos a mi casa, y llevábamos algunas mochilas. Estábamos tan metidos en la charla que tuvimos que bajar apresuradamente del autobús. Pero justo cuando bajé me di cuenta que no llevábamos las maletas, así que subí de nuevo para recuperarlas. En ese instante el autobús cerró las puertas, y arrancó. Annette se quedó en la parada y le hice señas para que continuara hacia mi casa. Yo pensaba bajarme en la siguiente. Entonces me vi un poco agobiado por la carga, y cómo un libro de poesía resbalaba y estaba a punto de caerse al suelo. El autobús doblaba hacia la siguiente parada cuando me asaltaron unas cuantas colegialas, y una de ellas, vestida con el uniforme de mi antiguo colegio, me recomendaba que me alejara de Cristóbal..., justificándolo con una serie de reproches, y de críticas, como que era una mala persona, o que carecía de "ambición". De golpe me vi metido en una discusión en la que salía en defensa de Cristóbal. Decidí, entonces, dejar pasar también aquella parada, para dejar bien zanjada la conversación y mi postura. Una señora que iba a apearse decía a gritos que Cristóbal había metido la pata en su familia, yéndose de la lengua en unos asuntos. La gente del autobús, como público, aplaudió la intervención de la señora, así como también poco después la mía, en la que la tachaba de mal educada, entre otras cosas.
Antes de doblar la siguiente esquina, tuvimos que bajarnos todos. Se había producido un accidente, y en mitad de la curva había un coche de lado, rodeado de gente. Me acerqué, miré el interior del coche, y me topé con el hocico de un león en el cristal. Había tres leones en el interior del coche, y un hombre trataba de liberarlos por la ventanilla en el otro lado. Estaba allí mi hermano que quería hacer un agujero en el cristal del coche con una especie de soplete. Fue en ese momento cuando me di cuenta que sabía lo que iba a pasar. Aquello iba a explotar, y yo iba a estar muy cerca. Le pedí que dejara todo aquello y se fuera, y salí corriendo. Oía como salía el agua a presión en las cañerías de algunas casas. Y yo corría porque tenía la completa certeza de que se iba a producir la explosión de un momento a otro.
La explosión hizo que las cosas se ralentizaran. Había algo que me impedía avanzar, como si me cogiera por la espalda, y no me dejara correr, por mucho esfuerzo que pusiera en ello. Cuando la explosión se produjo me lancé al suelo, y traté de alcanzar una cuba de escombros. Aquella fuerza seguía tirando de mi hacia atrás, y sólo cuando la explosión acabó pude llegar a agarrarme a los escombros. Y el sueño acabó...

La combinación de este sueño o sueños es es bastante ilógica. He soñado con Annette y con un autobús, porque ella también soñó recientemente un escenario similar. De nuevo el sueño de una persona acaba incorporándose a uno mío. Pero lo que me parece más interesante, es la parte final, la más simbólica, la más transparente, quizás: Los leones en un coche, como fuerza accidentada que trata de liberarse... y la explosión, sobre todo la certeza de que la explosión se iba a producir. Y más angustioso que la explosión, la sensación de que algo te agarra mientras corres, y no te deja avanzar. ¿Acaso no es este un símbolo de cómo me he venido sintiendo estas semanas o meses? Un hombre que trata de escapar, mientras algo lo agarra por la espalda...

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